Este verano estuvimos pedaleando a lo largo de España y tú has podido acompañarnos en esta cicloaventura a través de las redes sociales, al igual que el verano pasado. Esta vez salimos desde Santiago de Compostela rumbo 180°, con las piernas ansiosas de pedalear y los dedos deseosos de compartir contigo todos los detalles de nuestro viaje en la nueva Bitácora de Shiatsu en Alforjas 2020.

Día 1 Biduido (A Coruña) – A Carballo (Pontevedra) 68km

Después de un último check-in nos disponemos a salir, son las 9 y algo, y con una mañana fresca nos enrumbamos hacia Padrón.

Los primeros metros se hacen tambaleantes…Cogemos todos los caminos verdes que conocemos para llegar al pueblo donde las leyendas dicen que llegó el apóstol Santiago. Para ello cogemos algunos trozos del camino portugués, pasamos por carballedas, eucaliptos y pinos.

Sobre las 10 y media llegamos a Padrón. Hoy es día de mercado, así que paramos a comprar unas frutas. Luego de esa breve pausa nos dirigimos hacia Caldas de Reis, empezando ya con una subida de 7% por varios kilómetros, por suerte el sol está suave.

Paramos unos minutos en Valga , y la brisa fresca nos impulsa a continuar, llegando sobre las 13:00 a Caldas.

Después de un mini descanso con un juego de cartas,se dispusieron a coger ruta hacia Pontevedra. Al llegar a la ciudad ambos sentían la necesidad de encontrar un lugar para pasar la noche. Cogieron la N550 hacia Vigo, y a tres cientos metros más tarde después de subir una cuesta de por lo menos 25% dieron con que el área indicada sólo tenía acceso por la autopista…Por suerte la ciclista morena había visto un pequeño bosque rodeado de una pequeña urbanización y por fin llegó su merecido descanso.

Dia 2 Pontevedra-Baiona 65km

Por fin amanece y recogemos el campamento, y a eso de las 9.30 nos acompaña el tráfico de la N550. Las pequeñas subidas y bajadas del camino son abundantes, al igual que las arboledas de eucalipto que perfuman, decoran y alegran la vista.

A eso de las 10-11 ya podemos ver la ciudad de Vigo a lo lejos, pero losbonito ha sido las salinas y la ría que se expanden cual espejo reflejando las montañas y el cielo nublado.

Comenzamos a buscar el lugar que nos ayudara a conectar con la ruta a Vigo conseguiendo una cuesta de 100m cuya pendiente nos recordo que empujar las bicis a veces es una muy buena opción.

Ya son las 11:30 y ya estamos entrando a Vigo, bien conocido por sus cuestas. Ya para la 13h decidimos buscar la comida y parar en un parquecito a las afueras de la ciudad.

Luego de rodar a horas no recomendables, dejamos Vigo atrás y encontramos las playas de arena blanca y azul marino con parches cristalinos.Con el sol ya más marcado, decidimos parar bajo los árboles justo en la entrada de una playa. Estuvimos descansando a la sombra de unos pinos acunados por el sonido de las olas. 2h después y unos melones más tarde, nos deleitamos con unos cuantos dátiles de las diferentes variedades que trajo Stefy de Marruecos.

Un tiempecito después, arrancamos en búsqueda de nuestro punto para pernoctar. Después de avanzar hasta las 20.30 conseguimos una conexión con el camino portugués pasando la noche en terreno vecino. Ya montadas las hamacas y derretidos por las seducciones nocturnas y la faena ciclista caímos rendidos. Hasta mañana.

Dia 3 O Sinal (Pontevedra) – Áncora (Portugal) 55 kms:

La noche fué mucho más tranquila que ayer y con los pájaros haciendo de despertador con sus cantares, cada uno se dispuso a recoger.

La vía sigue el dibujo de la costa. Hacia las doce entran al pueblo de A Guarda, el hambre está alertando el estómago de los dos, y paran en uno de los dos únicos súper del lugar: cuatro melones, un piel de sapo, dos cantaloup, un galia y un medio piel de sapo adicional.El sol ahora está en pleno apogeo, pero consiguen un refugio a la sombra de unos pinos, muy cerca de la orilla de la playa de do muiño y allí montan campamento temporal.

Sobre la cinco y media de la tarde se enrumban al embarcadero de A Pasaxe y surcan la orilla de la playa.En el embarcadero compran sus boletos para zarpar hacia Caminh. Al llegar, deciden rodar una hora más o menos y a la vez buscar un refugio para la noche.Después de varios análisis de vistas aéreas satelitales deciden moverse hasta Áncora para conseguir refugio en un bosquecillo de carballos. Esperamos puedan descansar bajo el cobijo de los nobles árboles.

Dia 4 Ancora-Fonte Boa 52km

Comenzo el día con buen pie, empacamos y desmontamos todo para ya estar listos a las 8am. Calentados, estirados y listos, arrancamos dirección O Porto, comenzando la ruta hasta conseguir con el buen ritmo al andar 24km/h, nada mal para comenzar el día.

Ya entradas las 10 rodando entramos a Viana do Castelo, cogimos las vías ciclables hasta que nos encontramos con un puente para cruzar el rio Lima. Seguimos en la via hasta que luego de subir durante un rato, hasta comenzar a recorrer pueblecillos con decoraciones bastante particulares.

Ya entradas las 11, mientras rodamos por una planicie entre pueblos, observamos a lo lejos oro puro: un pallero o frutero a pie de huerta y con 2 melones blancos y 7 meloncitos avanzaron unos metros más y a eso de las 12 tomar la decisión de parar.

Un poquito más al sur de galicia y después del entrenamiento del día, finalmente, el hambre se presentó y una vez que terminamos, prepararamos algunas cosas de viajeros y nos acostamos sobre el cesped fresco mientras la brisa calida nos acompañaba.

A las 6 por fin bajo la intensidad del sol, los ciclistas dispusieron sus piernas para avanzar unos 20km más hasta el futuro refugio, tarea fácil en tierra plana y con viento de la cola. Fue un poco difícil pero lograron conseguir una zona protegida del viento y aislada de las vias principales. Tarde era cuando terminaron de montar el campamento justo al lado de una capillita con una zona verde muy agradable pasando a compartir unas olivas, pepinos y pan. Cobijados para una noche serena.

Día 5: Fonte Boa – Oliveira do Douro (Oporto) 56 kms

Sobre las 8 y cuarto cogieron carretera, con una mañana fresca, unos 16°C. Rodaron unos cinco kilómetros por la vía campestre, atravesaron el pueblo de Barqueiros, unos kilómetros luego salieron de la vía principal para tomar una ciclovía, una antigua vía de tren llamada Ramal Famalicão.

Cuando son las 10 y algo paran, y la morena aprovecha para comprar un melón portugués de piel blanca y carne verde y dos melones pequeños, un tanto parecidos a los cantaloup.

A falta de unos veinte kilómetros para llegar a Oporto, y a la altura del Shopping Mira Maia deciden hacer la pausa meridiana. Hoy han de compartir 3 melones, los dos comprados hoy y uno blanco de carne anaranjada comprado ayer por la tarde.

Hacia las cuatro deciden hacer el set de ejercicios que les ha indicado su coach. Hoy toca más bien fortalecer el torso el los brazos, sumado a ello algunos estiramientos para mantener la flexibilidad de las piernas.Después de ejercitarse el rubio decide ir al súper del shopping, ha decidido cenar antes de volver a salir con las bicis, y consigue un par de pepinos, dos aguacates maduros, una bolsa con cuatro bollos de centeno, lleva también cinco litros agua para llenar los botellines y las bolsas de agua que están vacíos desde el mediodía.Al volver al bosque «prepara» la cena.

Cuando han terminado de comer, son casi las 6, se alistan para pedalear hasta Oporto. Atraviesan los barrios de Custió y Araújo, por allí el tráfico es más apacible, eso sí, es un continuo subir y bajar.

Unos kilómetros más adelante, luego de haber subido una pendiente de al menos 15% durante 10 minutos, ambos quedan atónitos ante una nave enorme en cuya fachada está un ave conocida, la Oración fuerte del Espíritu Santo. Siguen los meandros del casco antiguo hasta llegar al puente Infante Dom Henrique.Continúan por la avenida Dom João II hasta llegar a una pequeña entrada a la izquierda. Después de varias dudas ya son más de las 8, el sol se está poniendo, hay que tomar una decisión donde acampar, una habitación en un hostal. Para ir hasta allí hay que dar marcha atrás por una subida de unos 500 metros de más de 15%.

Son las 9 y media cuando terminan de entrar en su habitación, sencilla pero cómoda. Saborean unos reconfortantes dátiles antes de ducharse y caer como troncos sobre la cama. En la mente del rubio quedará la imagen de los múltiples puentes que conectan la ciudad separada por el Douro.

Dia 6 Oliveira do Douro – Agoncida 47km

Tras una noche convencional, eran sobre las 9.30 cuando los ciclistas emprendieron ruta. Pasaron primero por un supermercado por unos zumos de frutas para comenzar el día. Después de varias subidas y bajadas, arribaron a la costa gracias a la ciclo via roja que terminaba saliendo de la ciudad para comenzar a bordear las playas cual serpiente.

Avanzando por la vía ciclable encontraron un trecho de camineria junto al río, un pasaje lleno de árboles y arbustos verdes. Atravesamos una pequeña ciudad y el ciclista rubio solicitó parada para cambiar de ruta, ya comienza el ascenso a las tierras. Después de una larga subida, llegaron ambos ciclistas bien calientes y sudados, a pesar del clima nublado y fresco.

Ya entradas la 13h logran comprar un par de melones portugueses, pesados algunos otros frutos para la cena del ciclista rubio. Saliendo del super vemos un cumulo de eucaliptos bastante tranquilo, nos disponemos a montar el punto de descanso. Después de varias horas de descaso, a eso de las 6.30 salieron con ánimo para avanzar unos km más, hoy fue un dia suave, de descanso a pesar de las pendientes de la ruta.

Tras 3 cuestas bien empinadas y que tiran las piernas, logramos llegar al pueblo de Souto. Continuamos pedaleando con una pendiente suave pero constante hasta Agoncida.

Pasado el centro del pueblo ubicaron un bosque donde pasar la noche, hamacas montadas en tiempo record y todo listo para la ducha y a la cama.

Día 7: Agoncida – Gafanha 51 kms

Al amanecer, hacia las siete, ambos ciclistas se levantaron, y ahí fueron hacia la costa para aprovechar los tramos de la ciclovía 1 que atraviesa el país de norte a sur o viceversa.Entre las nieblas matutinas se enrumban hacia el pueblo de Ovar.

Durante unos 10 kilómetros bajan velozmente hacia la costa. Ovar tiene su encanto. Todo es bastante plano, y pronto cruzan hacia la izquierda para continuar hacia Saõ Jacinto por la estrada nacional 327. A la izquierda de la vía está el canal de Ovar que conecta con el río Aveiro y este con el océano Atlántico. En una recta bordeada por pastizales el rubio ve un pallero, donde compran un kilo de higos»cuello de dama» y otros de piel morada.

Unos kilómetros más adelante vuelven a conectar con un tramo de ciclovía, un cartel indica que Saõ Jacinto está a 16 kilómetros, al ritmo al que van, en una hora estarán allí. Un aviso pone «Reserva natural das dunas de Saõ Jacinto». Hoy también hay que coger un transbordador para cruzar el río Aveiro. Consiguen un súper, allí compran un melón y unos frijoles pico negro para la cena del rubio. Ya dentro del pueblo consiguen un pequeño bosque de eucaliptos, entran allí para protegerse del astro solar.

Cuando acaban de comer, toca entrenar, la sesión de hoy tiene bastante pierna, son movimientos para mantener la flexibilidad y la potencia muscular en todos los rangos de movimiento. Cuando acaban buscan un lugar donde quedarse para descansar, lo hacen una vez a la semana para descansar el día siguiente. Después de varias vueltan decirden ir a una residencia, Ría, la cual le han recomendado.

Son las 9 cuando llegan al lugar. Antes de las 10 están bañados y en la cama.Mañana será un día de descanso, ideal para conocer Aveiro, la Venecia de Portugal.

Día 8 Gafanha de Nazare – Aveiro 22 km

El día comenzó a las 8am, fresco, gris y encapotado, la Ola de calor no se siente por estas zonas. Lograron conseguir un supermercado abierto en el cual compraron tres melones, un zumo de uva y agua. Avanzaron hasta un parque cerca del centro del pueblo y se dispusieron con buena muela a comer sus melones.

Llegan a Aveiro, conocido como la Venecia de Portugal, y si, ciertamente hay canales y muchas embarcaciones similares a las góndolas pero estas están mayoritariamente decoradas con colores muy llamativos.

En la ciudad divisaron varias construcciones llamativas, típicas de Portugal. Después de una pequeña ruta, buscaron un restaurante algunas comidas un poco más saludables que la típica cocina portuguesa, pero sin éxito, terminaron por resolver de irse a un fiel kebab donde disfrutaron de dos ensaladas de tomate, pepino, maiz, zanahoria y lechuga cada uno, con falafels para el rubio y una pizza pequeñita 20-22cm de vegetales (brócoli, Champiñones, pimientos, olivas, maiz y poco más), muy importante sin queso, para la morena. Después de pasear un poco por la ciudad los ciclistas logran conseguir un supermercado abierto y volvieron a la búsqueda de fruta fresca de mejor calidad, medio melón de 3 kg para la morena y media sandía de un peso similar para el rubio.

Atraviesan la ciudad por una via ciclable que sigue uno de los canales principales. Bordean un poco, toman algunas fotografías y deciden regresar a casa ya que son las 6 de la tarde. En un plis plas vuelven a la residencia Ria, descansan un rato y a posteriori le entran a ese par de melón y sandía que refrescan, hidratan y endulzan al fin la noche de nuestros ciclistas.

Día 9 Gafanha de Nazare – Tojeiro 58 kms

Sobre las 8 y media salieron de la Residencia Ría. La pista de hoy es mayoritariamente de tierra, en muy buen estado. Cerca de la once la morena solicita que paren un momento en algún punto de avituallamiento.

Ya están en Mira, en pocos minutos consiguen un súper que tiene lo que busca la morena, un zumo de uvas y otro de mango. Comparten la revitalizante bebida y deciden continuar hasta el pueblo de Tocha, unos 15 kilómetros más adelante, teniendo como única opción la Estrada Nacional 109.

Sobre las doce llegan a Tocha, el pueblo tiene una esplanada gigante que rodea la iglesia. En uno de los laterales hay un pequeño mercado con un par de puestos de frutas y hortalizas. Allí se abastecen en melones, pepinos, tomates y pimiento. En la cooperativa cercana se llevan unos feijaõ manteicosos y un aguacate, suerte de alubias ovales de color marrón claro.

Ya son casi la una, ambos ciclistas están hambrientos, no tardan mucho en conseguir un lugar tranquilo donde comer y.descansar. Hoy es día de entrenamiento, un poco de movilización y estiramientos de piernas, y para finalizar estimulación de los miembros superiores para mantener el tono muscular.

A la cinco y media el rubio prepara una ensalada de pepino, tomate, aguacate y feijaõ manteicosos. Comparten esta cena fresca, nutritiva y deliciosa antes de enrutarse nuevamente. Salen hacia Montemor-o-Velho, y saliendo de la aldea de Tojeiro consiguen un bosque de pinos ideal para pasar la noche.

Dia 10 Tojeiro – Carriço 54km

Listos para arrancar, dieron pierna a primeras horas del día saliendo del bosque de pinos y eucalitos que les dio cobijo aquella noche, para encontrarse con una bajada que les terminó de refrescar la mañana.

El objetivo de hoy era atravesar un antiguo puente que los llevaba al otro lado del Rio Mondego. Entrando a la ciudad de Montemor los ciclistas se vieron sorprendidos por el castillo que serperteaban por la colina más alta del pueblo.

Después de unos cuantos km la ruta comenzó a penduliar nuevamente para ya entrar a subir con una pendiente entre el 12-15%, una cuesta de aprox. 3 km que puso a sudar a los ciclistas. Subieron otro poco más pero ya con pendientes más suaves entre el 6-8% por un par de km más. Terminaron de subir a 100m sobre el nivel del mar para encontrarse en Abrunheira, el pueblo «más abastecido» de la zona, donde los ciclistas decidieron reponer provisiones.

A eso de las 14 y un poco más, decidieron comenzar el festin de Uvas locales, realmente deliciosas. Después de varias horas de descanso, y ya entradas las 17, el ciclista rubio decidió preparar la cena para ambos, ensalada de pepino, calabacin, tomate y pimiento. Agregó orégano y sumak, posteriormente la morena agregó 4 cuch de frijoles a su ensalada y el resto de la lata la devoro el ciclista rubio. Acompañaron su cena con unas olivas locales muy rica. Ya bien cargados los tanques de glucosa, fibra y mucha agua, bien alimentados se prepararon para los últimos km del día.

Avanzaron nuevamente entre bajadas y subidas hasta llegar al destino propuesto por el rubio, Carriço. En el pueblo, los ciclistas se encaminaron hasta encontrar un maravilloso bosque de pinos enanos muy muy tupidos que les iban a proteger idealmente. Acunados por las lechuzas y la campanita de la via de tren, se quedaron dormidos nuestros viajeros en sus hamacas, por fin, bien calentitas.

Día 11: Carriço – Marinha Grande 44 kms

La noche fue tranquila y acogedora. Después de una hora más o menos de pedaleo el paisaje había cambiado a una suerte de pequeñas colinas de arena cubiertas de una vegetación parecida al brezo que se ve en las Landes francesas.

Un poco más tarde entran al pueblo de Pedrogão, en la entrada del pueblo está la loja de João Leal. Allí el rubio opta por el único zumo «limpio» disponible, manzana con un toque de limón, a base de concentrado. Treinta metros más adelante está un bar abierto, y por suerte tienen naranjas frescas para zumo.

Continúan su camino hacia Vieira, y una vez en el pueblo, paran en varias frutarias, donde consiguen suficiente fruta para satisfacer el día. A la salida del pueblo hacia Marinha Grande ven un pequeño pinar que podría servir de refugio mientras baja el sol. Después de un par de horas, toca entrenar un poco, un buen set de abdominales, estiramientos de piernas y fortalecimiento de brazos.

Sobre las siete salen de allí para buscar un lugar donde acampar, cogen la vía que va hacia Marinha Grande. Al llegar al siguiente pueblo entran a un bosque de eucaliptos para resguardarse durante la noche. Después de cenar, instalar sus hamacas y ducharse, tardan poco en caer rendidos en los brazos de Morfeo. Mañana será otro día de aventuras cicloviajeras.

Dia 12 Marinha Grande – Amáis de Abaixo 53km

El día comienza a eso de las 8am, y nuestros ciclistas arrancan a toda pierna, acanza velozmente en suelo plano hasta encontrar el supermercado favorito de la ciclista morena «Pingo doce». Compraron 1 zumo de piña para cada uno de 750ml y unas cuantas barritas de frutos deshidratados.

La ruta fue muy variada, rectas, planos, pequeñas colinas, bajadas, etc. Ya después de 30km se encontraron una fruteria de carretera rebozante de melones blancos, verdes, amarillos, «aquí es el point». Entran y comienzan la compra, las uvas cardinales nacionales son miel pura: 3kg. Nectarinas con pintaza: 1,5kg. 2 melones blancos en su punto y uno amarillo y 1 kg y medio de higos,una delicia total. El rubio compró tomates, pepinos y guisantes para su ensalada del fin del día.

Ya a eso de la 13 toca comer algo. Unas horas mas tarde, comienzan el ascenso por la pequeña sierra que los lleva camino a Santarem.

Ya son las 7, hora de buscar refugio. Localizan un bosque de pinos con una entrada un poco «irruptiva», menos viento, muy tupido, aquí es. Entraron al bosque, montaron todo el equipo y a las 20h pasadas se dispusieron a cenar, para la morena el premio gordo, higos cuello de dama o pingo do mel, como le llaman los portugueses, para el rubio ensalada de guisantes. Ya oscurece, se preparan para el descanso y caen rendidos.

Día 13 Amáis de Abaixo – Alpiarça 46 kms

Salen a la carretera un poco antes de las 9, y llegan a Abrã después de unas cuentas subidas y bajadas. En poco tiempo ya llegan a Tremês, un poblado «principal», se nota por la cantidad y diversidad de comercios. Se paran en un pequeño super, allí consiguen un zumo de melocotones con uvas. Saliendo de Tremês, después de un par de curvas largas y empinadas, el rubio ve una esplendorosa higuera cargada de frutas, por lo que decide llevarse algunos para completar las comidas frutales del día.

Ahora continúan por la estrada nacional que sigue con bajadas suaves y pequeños falsos planos. Pasan frente a la entrada de la Quinta dos Anjos, metros más tarde ven una frutería, dónde se llevan unas nectarinas, un pepino, un tomate y una broa de milho. En la entrada de la ciudad encuentran un parque perfecto para su parada, tiene instalaciones deportivas (hoy les toca entrenar), un café y árboles para estar a la sombra.

Sobre las 4 y media realizan unos movimientos de piernas acompañados de estiramientos, acaban con un par de tábata de sentadilla estática para la morena y de abdominales para el rubio. Luego miran donde quedarse hoy mismo cerca de Santarem. Consiguen un lugar en Alpiarça, un pueblo que está cruzando el río Tejo a una hora de pedaleo. Para salir, les toca subir una cuesta de unos dos kilómetros, de esas bien portuguesas por lo quebra canela. Una vez en la parte superior del montículo bajan por una arboleda que alberga la Fonte de las Figueiras, para unos minutos en el puente norte para retratar el río Tajo, se ve grande y majestuoso.

El alojamiento de hoy está en una calle tranquila muy cerca de la entrada del pueblo. Una vez instalados, cenan los higos que les quedaron de la tarde, se duchan y pronto caen rendidos en un sueño profundo.

Dia 14 Alparça – Almeirim 19km

Por la mañana a eso de las 9am nuestros ciclistas se levantaron con ganas de hacer muchas cosas. Tocaba momento de lavar la ropa, por lo que nos metimos en la ciudad para ir a un super mercado gigando recomendado por la casera del hospedaje, donde había una lavadora y una secadora.

Paseando por el mercado, el ciclista rubio escogió un zumo de melocoton y uva para empezar la mañana. Ya después de lavada y secada la ropa, volvieron al hospedaje, dejaron todo dobladito y ordenadito, para embarcarse camino al mercado de frutas, donde la ciclista morena se detuvo por unos melones galia, unas pocas uvas e higos cuello de dama. Dejaron la compra en el hotel, comieron unas nectarinas, limpiaron las cadenas y checkearon las bicis.

Después de 30min llegan al poblado de Almeirim, encuentran el restaurante Buger and Pizza, también tienen kebabs.Se encuentran con diversas opciones vegetales, pidiéndose finalmente dos ensaladas con manzana, zanahoria, remolacha, tomate, olivas, maiz y lechuga, todo crudo, fresco y preparado al momento. Tambien piden una pizza pequeña de vegetales con extra de brócoli sin queso para la morena y para el rubio vegetariana clásica. La comida llega a las 14.30, la morena pide permiso y saca su aguacate y calabacin, el cual comparten en la ensalada y sobre la pizza para darle un toque fresco y extra de fibra.

Una vez que terminaron de comer, el sol estaba fuerte, por lo que decidieron descansar en el parque cercano, muy amplio, con una pequeña laguinita junto a un Café . Ya a eso de las 17 deciden volver al Alparça, la ruta bastante plana les sorprende con un sembradio increible de uvas moradas y verdes a la izquierda e inmensos robles para corcho a la derecha.De repente ven 3 palleros con sus respectivos puestos amelonados, donde se decantan por un melón maduro y por dentro suave y cremoso, como debe estar un buen melón, por unas uvas tan negras que la morena no se pudo resistir, un kg de higos para completar el de la mañana y se regresan al hotel.

Despues de un merecido descanso, el ciclista rubio le dio una probada al melón a eso de las 19.30 para afirmar que el hombre tenía ojos de oro, ese melon estaba cual almíbar, jugoso, refrescante hidratante y super dulce. Ya a eso de las 20.30 la ciclista morena sintió su estómago vacio, dispuesto para recibir algo de comida de verdad, 2kg de higo estaban a su disposición, por supuesto esto es mucho para ella, aunque si comió hasta la saciedad, deliciosamente jugosos, con miel de higos rebozante a cada mordida, unos más verdes que otros lo cual es de esperar si es higo comprado, pero lo suficientemente buenos para garantizar satisfacción absoluta.

Ya después de la comida y una buena ducha, se dispusieron al descanso, soñando ya con las aventuras que les depara el mañana.

Día 15 Alpiarça – Vale da Vaca ( Montargil) 62 km

Después de empaquetar sus equipos se dispusieron a salir, parando antes a por un zumo de piña natural y fresco. La ruta hacia el este de Alpiarça está formada por varios pequeños valles, hay unos pequeños bosques de eucaliptos, pero lo que más abunda son robles corcho y pinos terenbetineros y piñoneros.

Hoy circulan por vías secundarias, un lujo. Ya son más de las once, aunque hay una brisa fresca, sienten que es hora de guardarse de los rayos más potentes del astro solar, consiguiendo refugio debajo de un piñonero.

Sobre las cinco deciden ponerse en marcha hacia Montargil.Tardaron poco en llegar a Foros da Arão, después de una subida por camino tan seco como arenoso, vieron como el paisaje cambiaba a grandes extensiones de sabana con robles corcho distribuidos a unos 10 – 15 metros lo unos de los otros. Unas curvas y falsos planos después, pasan por Farinha Blanca, hay sed, y deciden continuar la ruta hasta conseguir un punto de agua, por una vía nada comarcal.

Continúan un par de kilómetros hasta conseguir un camino de tierra. Después de buscar un poco consiguen tren robles corchos a buena distancia para montar las hamacas. Cenan a oscuras los higos cosechados por la mañana. El sueño los llevan a irse a dormir bajo una noche de miles de estrellas, hacia el este se ven Venus y Marte saludando a la tierra. Mañana será otro día de aventura por el Alentejo de Portugal.

Dia 16 Vale da Vaca (Montargil) – Vimiero 52km

Arrancaron nuestros ciclistas a las 8:30 aprox. La ruta era bastante ondulante, subía y bajaba con frecuencia pero los paisajes seguían siendo de vastos sembradios de roble corcho, sabanas hermosas con colinas doradas. En un abrir y cerrar de ojos hicieron 17km hasta Cabeção. Llegaron al super del pueblo, donde compraron agua y algún zumo. Ya después del cambio de ruta, deciden avanzar hasta el siguiente poblado a 13km aprox. Al principio de la salida del pueblo todo marcha tranquilamente, hasta que se enfrentan a una cuesta de aprox. 15% que tiraba las piernas y los pulmones de carai.

A eso de las 11.30 los ciclistas entran al pueblo de Pavia, donde se abastecen de melones galia y piel de sapo, uvas verdes, pepinos, tomates y aguacates, infaltable un pan de pueblo esta vez para nuestro rubio ex-panadero. En la búsqueda de una fuente, llegan a un mirador local donde un increíblemente majestuoso árbol de olivo, regala una sombra deliciosa y no duraron en descansar.

Ya a las 16 realizaron el entrenamiento del día que incluía buen trabajo del tren superior y algo de piernas. A las 17, la morena atacó las uvas verdes hambrienta de nuevo. El rubio comió su pan, con aguacate y sus vegetales.

A eso de las 19 salieron del reposadero, el sol estuvo muy fuerte y se tomaron con calma la salida. Cuando arrancaron hacía fresco y dieron pierna a los ventitantos km que faltaban, no estaban seguros si los harían o no, les rindió el avance de la tarde. Llegan rápidamente a Vimiero, ya es hora de buscar donde pasar la noche. Logran encontrar un lugar en una zona alejada de la via, con un cercado un poco endeble. Ya casi al final del terreno montan su campamento intrusivo, entran en sus hamacas, se entregan a la bella noche estrellada y agradecen las aventuras del día que seguramente serán otras y nuevas para el mañana.

Día 17 Vimieiro – Estremoz (Alentejo) 30 kms

Una vez que decidieron en salir y estar ya en el camino principal, aprovecharon que aún era temprano para hacer algunas movilizaciones y estiramientos corporales. Una vez montados en la estrada nacional, continuaron por largas rectas con sube y bajas, bueno, más subes que bajas. Siguen viendo sabanas con robles bien separados, también empiezan a ver viñedos, grandes extensiones.

Antes de llegar a Estremoz se desvían por la izquierda, hacia Saõ Bento do Amiexial, pasan cerca de una planta de energía solar, sigue una aldea muy cuqui con casas bajas muy bien pintadas, mucho blanco y notas de color amarillo y azul. Luego la vía continúa por explotaciones vitícolas, se nota que hay pasta por los palacetes que se ven desde la carretera. Viene ahora una última subida, Estremoz está a la vista.

Se desvían hacia un súper, quieren beber un zumo de frutas que ya tienen precisado. Minutos más tarde están reposando en la lavandería del super, conectados a un tomacorrientes providencial.El día anterior se pusieron en contacto con una chica de Estremoz que tiene un perfil en la red Warmshowers (red solidaria y gratuita de huéspedes que reciben cicloviajeros).Están muy cerca de la casa de la suiza y su pareja portugués. En pocas pedaleadas están en el centro de Estremoz, muy cerca de donde está el mercadillo de las frutas, allí está la casa de huéspedes de Warmshowers.

Pronto han desmontado los bolsos de las bicis, ahora conversando con Valérie y João. Compartieron una comida de melones para nuestros cicloviajeros, de tomates para Valérie y João. La tarde sirvió para descansar y lavar la ropa de diario que ya pedía una buena enjuagada. Descubrieron a través de sus huéspedes que Estremoz tiene muchas minas de mármol, tanto así que hasta las aceras del pueblo está construidas con ese material. El calor seco y sofocante empezó a bajar hacia las 7 de la tarde.

Hacia la tarde noche se volverían a reunir ahora con sus nuevos amigos, dándole a la sin hueso sobre viajes, educación, nutrición, masajes y cualquier tema que les viniera a la mente. Bien entrada la noche le dieron una última mirada a la torre de menagem que domina Estremoz, se dieron una ducha con abundante agua fresca y, finalmente se fueron a dormir con miles de imágenes de viajes en países lejanos. Mañana será un nuevo amanecer.

Dia 18 Estremoz – Badajoz 74km

Recogieron sus equipos y a las 7.30 se despidieron de sus hospedadores. La ruta fue al principio bastante suave, por carreteras comarcales sin mucho tráfico, rodeados de extensiones de uvas donde se desconoce el final, viñedos y bodegas por doquier. Algunas bajadas y planicies fue lo que encontraron hasta llegar a la zona previa a Elvas, posteriormente fue completamente de subida, suave pero muy muy larga. Pasaron por diferentes zonas y viñedos, hasta llegar a campos ya vacios de lo que parecía trigo o avena, extensiones inmensas, largas y en constante subida.

Cuando llegaron al pueblecillo de Elvas, hermosa cuidad que entre acueductos sorprendía con su encanto, buscaron donde comprar sus provisiones y decidieron pasar la tarde en un parque con fuentes y baños públicos. Allí durmieron, comieron su par de melones y descansaron de sus 54 km matutinos.

A las 16 y tantas, realizaron sus entrenamientos correspondientes, tocaba pura pierna, trabajando otras cadenas musculares y estirando ese exceso de contracción de rodilla y cadera que trae la bicicleta. Luego comieron de nuevo, la morena sus uvas verdes bien crujientes y el rubio su fiel ensalada de frutos (tomate, pepino, aguacate, olivas) con un pesto de tomate seco que consiguieron bastante bajo en sal y muy gustoso.

Cuando se hicieron las 18 y algo más, decidieron partir con destino Badajoz. Impulsados por la bajada a la salida de Elvas, hicieron sus primeros km de la tarde en un abrir y cerrar de ojos. Pasaron el Río Caya, ya oficialmente se encontraban en España. Después de unos minutos pararon un instante a buscar agua y la morena aprovechó para comer medio aguacate que el rubio le habia dejado con un calabacín y un pepino, para su sorpresa un hombre que pasaba en bicicleta, le ofrece un saco con 6 tomates pera, rojos como el coral, algo que agradeció de corazón. Se les hizo de noche y lógicamente no tenían un lugar donde dormir en esta gran ciudad, hasta que por recomendaciones terminaron en un hotel en el centro de la ciudad una ciudad española con aires y origenes Islámicos. Una vez allí, se prepararon para el descanso y así finalizó un día largo y lleno de situaciones diferentes e interesantes.

Día 19 Badajoz – Torremayor 54 km

En nada ya tienen todo empaquetado, por los que a la nueve están fuera del hotel. Badajoz tiene bastantes ciclovías por lo que salen de la ciudad por la Escuela de Ingenierías Agrarias.Cogen varios caminos verdes hasta llegar a un antiguo puente totalmente cercado de vegetación.

Minutos después una señalética indica Mérida, éste es el siguiente destino. Siguen su camino por la Ex209, según la señalética faltan 58 kilómetros, los recorrerán hoy? Quién sabe… De cuando en cuando cruzan un caño de agua casi estancadas, efectivamente hay una confederación hidrográfica del Guadiana que organiza la distribución del agua en estas vegas fértiles de Extremadura.

Cuando llegan a Guadiana son las 11 y media. En Guadiana no hay una sola frutería como tal. Después de darle tres vueltas al pueblo buscando alguna fruta buena terminan comprando un par de melones piel de sapo algo duros y unas paraguayas que quizás puedan salvar el día.

Ahora hay que buscar un refugio del sol, y consiguen un parque saludable con las máquinas algo abandonadas, tiene un montón de olivos con frutos verdes, gordos y brillante. Consiguen refugio debajo de un pino. Comparten sus melones y reposan allí.

Un poco antes de las siete vuelven a coger el camino del canal de Montijo. Ruedan velozmente a más de 20km por hora, con la carga que llevan es una proeza. Es hora ya de buscar un refugio para la noche. El sol se está poniendo peligrosamente cuando consiguen un bosquejo de eucaliptos, pueden acceder fácilmente a él. Al fin, cerca de las once han terminado de montar las hamacas tras la lucha continua con las hormigas del lugar, duchados y listos para irse a dormir. La noche estrellada les desea buenas noches.

Dia 20 Torremayor – Sartenilla 46km

Tras batallar con las hormigas, sacudir y sacudir todos los equipos, lograron salir a la fresca rodando en paralelo por el canal del rio Guadiana. Tras 23-25km de enormes campos de olivos, uvas, tomates, maiz y fruta de hueso, rodaron por todo el camino con el hermoso paisaje de la única montañita de la zona completamente dorada por el sol. Atravesaron entretanto una represa o embalse Montijo, un largo puente que permitia ver sus hermosas aguas como espejos.

Ya a los 27km entraron a la ciudad de Mérida. Arrancaron hacia el centro de la ciudad para quedar deslumbrados por esta linda zona extremeña. La entrada al centro de la ciudad se abre con un embalse, el que atraviesan 3-4 puentes que conectan con la ciudad, romanos y modernos, con grandes extensiones de parques y bosquesillos.

Después de pasear, encontraron varias fruterías y tiendas, compraron un melón piel de sapo bien madurito, increiblemente dulce y suave, muy jugoso y saciante, uvas españolas verdes como miel, que se comían cuales caramelos porque casi no había semillas en ellas y algunos frutos para la tipica ensalada que cena el Rubio.

En el camino atravesaron un bello parque lleno de fuentes y áreas verdes idóneas para el descanso, al cual volvieron a postrarse durante las horas del sol más duro. Comieron, descansaron y realizaron sus entrenamientos correspondientes, donde hubo movilización de la cadera y trabajo con ejercicios que combinaban gran parte de la musculatura superior e inferior.

Ya para las 19h el caluroso día comenzo a refrescar, arrancaron los ciclistas camino a Medellin, próxima parada planificada donde esperan pasar el fin de semana. La ruta era un constante sube y baja, sin mucha pendiente, pero las piernas lo hacian saber. Ya después de rodar una hora, la morena comunicó que era momento de buscar el nido nocturno, con lo que justo después de pasar una via de tren, el rubio divisó una finca de olivos para pasar la noche. Entre la búsqueda de los 3 Olivos a buena distancia y bingo! Repletas de frutos super maduros, deshidratandose en la misma planta, oro puro, miel, manjar.

Ya bañados y listos para dormir, contemplaron la noche, el sueño les llama y se van cada uno a su cama colgante, seguramente mirando a través de la red antimosquitos el cielo estrellado que les acompañaba.

Día 21 Sartenilla (Guareña) – Medellín 25 kms

Cerca de las 6 y media se levantaron, abonaron algunos olivos, y desmontaron su campamento. Al llegar a la vía agrícola principal cogieron hacia la izquierda, hay que remontar el río Guadiana hasta Medellín, el destino de hoy. En los bordes del camino ahora se veían además de los maizales, olivares, tomateras y frutas de hueso, cada vez más plantaciones de higos.

Antes de entrar a Medellín hay un cartel que indica Teatro Romano de Medellín a la derecha de la vía, a la izquierda hay una pequeña colina con construcciones modernas, principalmente mansiones, algunas cuboiformes otras más tradicionales. Otra vez hay que cruzar el río Guadiana, esta vez por un puente romano que ha sido remodelado varias veces, la última en el siglo dos equis y tres palitos. Justo en la entrada está el hostal Río, nuestros cicloviajeros han escogido este lugar para realizar la parada semanal de un día.

Una vez los bolsos guardados en el almacén del hotel, los ciclistas fueron a hacer una vuelta de reconocimiento en el pueblo y a por un zumo de frutas frescas. También pasaron por la iglesia Santiago Apóstol donde está la oficina de turismo del pueblo. Allí pudieron programar lo que harían el día siguiente.

Vueltos al hostal, les entregaron su habitación, amplia y cómoda con una terraza con vista al puente. Después de pedir recomendación de frutería, compraron un melón piel de sapo, dos melones galias, una sandía con pepitas, calabacines, pepinos y tomates, todo de producción local, faltaría más.

Ya el sol estaba bastante implacable a esa hora, por lo que no tardaron en volver al hostal para guardarse del sol, comer los melones recién comprados y descansar mientras bajaba la temperatura.

A las seis y pico se dispusieron a preparar la cena, harían cada uno una ensalada aderezada con una tumaca artesanal bien saladita. La morena con pepino, tomates y pimiento verde, el rubio con fideos de calabacín, tomates, pimiento verde y garbanzos.

Después de cenar, sobre las ocho, cuando el sol estaba cerca del horizonte fueron a caminar por el pueblo, pasaron por la torre del reloj, la roca que indica dónde nació Hernán Cortés, héroe aquí, aborrecido en otras latitudes… Pasaron por la iglesia Santa Cecilia para luego ir hacia la playa fluvial. Volviendo al hotel y se fueron a duchar y a dormir.

Dia 22 Medellín 10km (Andando)

El día comenzó temprano para nuestros ciclistas, y ya a eso de las 10 de la mañana fueron a visitar el Teatro Romano de Medellín. El teatro romano es una estructura muy interesante que fue descubierta en el 2007, pero las primeras excavaciones se realizaron a principios de siglo XX, posteriormente en los 70 y 90 hasta que finalmente dieron con esta riqueza histórica. Las gradas del teatro son hechas de granito bloques inmensos que los romanos apilaron unos sobre otros hasta lograr la estructura y es sorprendente escuchar cómo se organizaban estas civilizaciones tan clasistas.

Después de 25 min aprox escuchando cómo se disponían las costrucciones de un teatro, las organizaciones por clase, los trabajos de recuperación y demás, los ciclistas recorrieron el teatro y luego bajaron de nuevo al hotel para refugiarse un poco del sol.

Ya a la 1 y tantas se comieron una deliciosa sandía de la frutería Tiburcio, mejor que los melones de ayer. Ayer, habían pasado por un restaurante a preguntar por opciones vegetales para ambos y reservaron una mesa a las 14.30. La morena pidio una ensalada de manzana y vegetales crudos, con el aderezo aparte, sin sal y sin aceite, una ensalada desnuda dijo y de compañía una parrillada de verduras de temporada sin sal y poco o nada de aceite. El rubio se pidió una parrilla de verduras también y decidió probar un plato local de berenjenas con salmorejo, que aceptaron preparar sin jamón y sin huevo.

Reposaron un poco y ya a las 7.30 cuando el sol bajo y se oían voces por las calles, decidieron subir a visitar el castillo de Medellín. Recorrieron el castillo por cada esquina, se deleitaron como sus antiguos habitantes seguramente lo hicieron, con esas maravillosas vistas en todas las direcciones posibles, disfrutaron del atardecer y el contraste con el cause del rio Guadiana.

A las 20.30 volvieron al hotel a preparar sus equipos y todo lo necesario para partir al otro día. Cenaron los deliciosos higos que quedaban y al fin se disponen a descansar.

Día 23 Medellín – Esparragosa de la Serena 69 kms

Los ciclistas se levantaron con el alba, sabían que el día estaría caluroso, 38°C de máxima. Un poco antes de las 8 se despidieron del hostal. Cogieron la carretera que va hacia Don Benito. Aún era temprano, sin embargo, la ruta indicaba que el siguiente punto de avituallamiento estaba a 35 kilómetros.

Atravesaron Don Benito para llegar hasta Villanueva de la Serena. Una vez llegados al súper, se abastecieron con tres zumos de naranja de un litro. El sol estaba empezando a calentar cuando cogieron ruta hacia Haba. Paran a descansar unos minutos en La Guarda, desde el montículo de la aldea se veía Quintana de la Serena, unos seis kilómetros más adelante, allí podrían conseguir seguramente frutas para la comida.

Más tarde mediante de una recomendación de un amable carnicero consiguieron 3 melones, 2 sandías y 2 kilos de melocotones. Para resguardarse del sol se dirigieron al merendero municipal, allí se festeja el GraniRock, un festival relevante en la comarca. Mientras estaba el sol en su apogeo, descansaron y a casi de las seis el rubio empezó a realizar el entrenamiento del día, tocaba algunos estiramientos de piernas, fortalecimiento de brazos y hombros y, para completar, un poco de abdominales.

Mientras él se preparaba la cena, un calabacín en fideos con tomates frescos y el pisto, la morena aprovechó el «frescor» de la tarde para entrenar. Luego del entrenamiento decidió comenzar con el stock de barritas de dátiles con cacao y una bolitas de la misma mezcla pero con bayas de goji, además bebió un litro de bebida vegetal de arroz con coco que por lo general disfruta con ganas.

Una vez comidos, cogieron ruta hacia Zalamea de la Serena, eran casi las ocho, y menos mal que en menos de una hora estaban atravesando Zalamea. Para llegar a Esparragosa hubo que subir una cuesta de un par de kilómetros. Ya eran las nueve cuando entraron al pueblo. Un poco cansados e inquietos por el criadero de cerdos ibéricos cercano montaron sus hamacas, mal que bien entre los olivos. Y por fin, a descansar.

Día 24 Esparragosa de la Serena – Hinojosa del Duque 69km

Recogieron todo de prisa y salieron rumbo a Monterubio, único lugar próximo donde reponer comida. La ruta comenzó subiendo sin ninguna tregua, subieron por entre curvas y «rectas», al ojo cercanas, pero al pedalear tan largas que era sorprendente tal diferencia. Llegaron por fin a Monterubio, y entraron en un supermercado para zumos frescos pulposos y sin pasteurizar, un melón y algunos frutos (tomate, pepino, aguacate), un gazpacho bajo en sal y un pan integral para el rubio.

Ya a eso de las 11 el sol era demasiado fuerte para continuar, decidieron terminar de subir una buena loma y buscar en su final algún espacio donde resguardarse, hasta avistar a lo lejos un roble que salía de un terreno cercado y que podía servirles como refugio.

Ya pasadas las 13:00 deciden comerse sus melones y tomar esos zumos que les hacia sentirse hidratados a pesar de las sudadas al subir y el extenuante calor. Ya para las 17 y tantas el rubio se preparó una bocata de aguacate, pepino y tomate que acompañó feliz con su gazpacho. La morena comió un par de barritas de dátiles con cacao y se bebió una leche vegetal de avena con avellanas que quiso probar, estaba buena y no tenía azúcar, sal o aceite, solo agua, avena y avellanas.

A las 18.30 en punto se pusieron en marcha, avanzaron por subidas, rectas y bajadas. Pedaleaban, sudaban y respiraban profundo, el calor era agobiante pero sabían que tenían que avanzar. Después de una hora aprox. llegaron al pueblo, donde por suerte el rubio enseguida ve un parque recreativo al cual se dirigieron para pasar la noche. Montaron todo rapidito, y una vez ya en sus hamacas y listos para dormir, pudieron descansar.

Día 25 Hinojosa – Villaharta 58kms

Sobre las ocho estaban ya de camino y sobre las nueve llegaron a Villanueva del Duque, una villa con calles de piedra y casas blancas con aires de lo que cualquier forastero puede imaginarse una casa andaluza. Pasaron por los dos supermercados de la villa, donde compraron varios zumos de frutas naturales pasteurizados, era lo que había, melones piel de sapo pequeños, unos tomates y pepinos, un gazpacho para morena y un cacho de queso fresco de ovejacabra para el rubio, a lo que no podía faltarle probar un pan del pueblo, cogieron ya ruta para Espiel.

Eran las diez y tantas de la mañana, y la ruta consistía en curvas y un continuo falso plano con algunas subidas ligeramente pronunciadas. Recién habían pasado un cartel que indicaba Espiel 19 y Córdoba 61 cuando empezaron a subir a pleno sol de las 11 y sin una pizca de aire. Por suerte cinco minutos más tarde habían conseguido una pequeña arbolada que podría protegerlos del sol más cañero. Aprovechando que aún estaban calientes de las pedaleadas mañaneras optaron por realizar el entrenamiento, movilización y estiramientos de piernas, trabajo de grupos musculares de las piernas que no se utilizan en bici, para finalizar un poco de trabajo de cuerpo completo sumado a puente abdominal.

Durante la tarde bebieron los zumos, comieron los melones y un poco antes de salir comieron su comida salada. Tomates y pepinos para ambos, la morena aguacate y gazpacho, para el rubio un acompañante de queso de ovejacabra.

Cuando el sol amainó hacia las 6 y media, volvieron a montar sus corceles, con un par de subidas de unos dos o tres kilómetros. Al llegar a las inmediaciones de Espiel decidieron continuar hacia el próximo punto de avituallamiento: Villaharta. Al llegar, dieron una pequeña vuelta de reconocimiento hasta dar con un pequeño bosque de robles. Se despidieron mirando las estrellas y agradecidos por los árboles, el aire, el sol, el agua, la brisa del anochecer y todas los elementos que nos regala el universo.

Dia 26 Villaharta – Córdoba 48km

Despertaron con frio y a oscuras, guardaron los equipos, vaciaron sus tanques y arrancaron con Córdoba entre subidas y subidas. Después de unos cuantos km, comenzaron a bajar esporadicamente, entre subidas, «bajadas», y rectas.

En eso, nuestros ciclistas vieron la salida a Cerro Muriano, un pueblecillo a unos 10km de Córdoba. Decidieron paear a ver si conseguían algo para hidratarse, decantándose por desgracia por un bar con zumo de naranja fresco recien exprimido. Bebieron sus 200ml de zumo, y arrancaron a por los últimos km que atravesaban por la nacional 432 hasta Córdoba.

Bajaban y bajaban, hasta vislumbrar entre un valle de nuber y colinas, una gran ciudad. Se desvían de la nacional en una salida hacia el centro de la misma y comienzan a recorrer sus callecillas buscando un lugar para repostar. Avisaron un carrefour al que entraron por unos zumos frescos, naranja recien exprimida y consiguieron con suerte piña, mango y maracuya, 3 L bebió cada ciclista.

Nuestros ciclistas hicieron esta mañana 40km en un plias plas, decidiendo que por la tarde no rodarán definitivamente, decidiendo buscar un refugio bajo la sombra, por lo que reservaron una habitación bastante económica y se dirigieron al lugar.

Dejaron todo el equipaje, se refrescaron un poco y salieron en busqueda de sus comidas solidas. Justo en la esquina próxima, una tiendita de fruta ecológica. De camino visitaron la sinagoga, en la calle judía y la mezquita-catedral antes de que cerrarán.

Al volver eran las 15h y ambos atacaron con buena hambre la sandía y reposar al fin. A las 19. 30h recorrieron las callejuelas un poco más frescas consiguiendo una ensalada, la cual repotenciaron con olivas, aguacate y tomate. El rubio se animó a probar unas patatas preparadas que no tenían mucha sal. A las 22h ya estaban todos los equipos guardados y ya se sentía una brisa un poco fresca, cosa que les dio esperanza de poder dormir mejor, así que a aprovechar. Hasta mañana.

Día 27 Córdoba – Arroyo de las Monjas / Río Marbella 59 kms

Como habían visto que las sierras están a unos 25/30 kilómetros del horno cordobés, decidieron salir hacia las siete y media. Salieron del hostal en dirección a la mezquita catedral, cruzando el puente romano, y deleitando los monumentos cercanos y la abundante naturaleza que vive en las inmediaciones del río Guadalquivir.

En unos 15 minutos ya estaban fuera de la ciudad. Los cicloviajeros avanzaban a buen ritmo, tanto así que a las 10 pararon en Santa Cruz para descansar un poco. Mientras descansaban miraron cuánto faltaba para el siguiente pueblo, Espejo. Espejo se veía cerca, ocupando toda una colina, en su tope un orgulloso castillo. Unas cuatro o cincos curvas después de Santa Cruz venía la escalada de montaña, de 166 msnm había que llegar a 389 msnm, en menos de 7 kilómetros, suficiente para poner a sudar a cualquier ciclista.

La villa parecía estar a la vuelta de la esquina, sin embargo parecía que la carretera giraba alrededor cuesta arriba. Media hora más tarde estaban entrando, encontrando a escasos metros la frutería La Huerta, llevándose unos melones, pepinos y tomates. De allí salieron para el único súper de la villa, para unos zumos de frutas. El rubio llevó unas alubias blancas con la intención de hacer una ensalada para la cena.

Eligieron como primer refugio el cuartel abandonado que habían visto minutos antes, tenía de momento una gran esplanada a la sombra, perfecto para refrescarse y hacer el entrenamiento del día sin cocinarse al sol.Hoy tocaba trabajo de miembros superiores y trabajo de piernas en movilización y fortalecimiento y unos pocos abdominales si había ánimo para ello.

Cuando se hicieron casi las ocho consiguieron refugio en un olivar cerca de un pequeño río y un arroyo seco. Montaron sus hamacas, prepararon las duchas y compartieron una cena ligera, para la morena una bebida de avena con cacao acompañada de un par de barritas de frutas secas y para el rubio un bocata de pan de cereales relleno de un par de pepinos y un tomate. Luego con la piel fresquita brincaron a sus hamacas disfrutando del paso de algunas nubes.

Dia 28 Arroyo de las Monjas – Alcaudete 38km

Recogieron todo y salieron a las 8am rumbo a Alcaudete. Salieron del refugio y comenzaron a avanzar, en menos de 20 min ya estaban en Baena. Cogieron una via verde, la famosa via del aceite de oliva y avanzaron a paso lento los primeros 10km de la ruta.

Son las 10.30 y apenas llevamos 15 km. Había cierto ángulo que permitía avanzar en la «planicie» más rápidamente con lo que recuperaron un poco el buen ritmo que llevaban. Ya habían visto nuestros ciclistas un cartel que marcaban Alcaudete 4km, unos km completamente de subida de buena pendiente.

Al fin, avisaron la entrada al pueblo y con ello la sombra de los edificios, los árboles y demás, sintiendo ambos un alivio casi inmediato a ese calor tan intenso. Atravesaron el pueblito, persiguiendo la sombra hasta llegar a un hospedaje que reservaron para pasar el fin de semana de descanso. Dejaron sus cosas y corrieron a la plaza de abastos del lugar, consiguiendo fruta local una sandia de 11kg, 4 melones pequeños, 3kg de melocotones, tomates, pepinos, aguacates y en casa esperaban 3kg de higos. Estarían tranquilos y bien alimentados este par de días.

Después de ese mercado, caminaron un poco a por unos zumos frescos para el día de salida. Volvieron al hospedaje y descansaron toda la tarde, mientras sus cuerpos botaban el calor remanente por el sol y el ejercicio. Comieron sus higos, después de unas horas probaron unas aceitunas locales que compraron y el rubio se preparó una ensalada de abundates frutos con un toque de queso fresco de cabra local.

Ya puesta la noche, salieron a una caminata a los alrededores del castillo de la ciudad y al volver, la morena probó los melocotones de la localidad. Mañana aprovecharan su día de descanso para curiosear la parte histórica del lugar.

Día 29 Alcaudete 10 kms (andando)

Era el día de descanso y nuestros cicloviajeros se lo tomaron en serio. Estuvieron perezeando hasta más de las doce del mediodía, a veces el cuerpo necesita estar quieto un cierto tiempo para poder regenerarse y recuperar sus funcionalidades al 100%.

Una vez duchados y prestos para salir a dar una vuelta, se dirigieron al Castillo Calatravo de Alcaudete. Alcaudete fué unas de las tantas plazas que se pelearon moros y cristianos durante las innumerables batallas por dominar territorio. En 1240 el castillo es conquistado definitivamente por los cristianos, el Rey lo entrega a la Orden de Calatrava, una organización monástica y militar de monjes soldados devotos a San Benito.

A medida que la conquista de Andalucía se afianzaba el castillo fué perdiendo relevancia estratégica por lo que fué entregado a los señores de Alcaudete. Hoy día el castillo se utiliza para dar a conocer el patrimonio histórico de la provincia de Jaén y también para eventos públicos y privados.

Ya eran más de las dos de la tarde cuando bajaron del castillo, estaban hambrientos y sedientos por lo que volvieron al hotel para compartir la sandía de 11 kilos que habían comprado el día anterior.

Sobre las seis salieron a dar un paseo por el pueblo, las calles bien estrechas con muchas casas pintadas de blancos, ventanas de madera con rejas de metal en la planta baja y pequeños balcones en el primer piso.

Fueron hasta la fuente Zaine, ese es el nombre de una esclava mora, luego pasaron por el convento e iglesia de Santa Clara y la fuente de la villa. Para acabar su paseo se sentaron un rato en la plaza 28 de febrero a mirar la fachada del ayuntamiento que data del siglo XVIII.

Regresaron finalmente a su hospedaje para cenar algunas frutas, preparar sus equipos para el día siguiente y sobretodo volver a descansar como se los pedían los cuerpos.