Siguiendo la línea de lo que comentábamos en el post anterior sobre nutrición donde comenzamos a tratar el tema sobre Fisiología humana. Es notable que no poseemos ninguna característica de aquellos grupos de animales en los que solemos compararnos.

Fisiológicamente, es decir, de acuerdo a lo que nuestro cuerpo necesita como combustible para nuestros músculos, órganos, cerebro y células, funcionamiento del sistema digestivo y constitución física, nosotros somos como los simios, nuestros primos-hermanos más cercanos y con quienes compartimos entre el 90 y 99% de nuestro ADN, dependiendo de la especie. Esto quiere decir, que lo que nos diferencia con nuestros queridos macacos es un 1%. La mayor de las brechas se puede ver en nuestro desarrollo cognitivo, aunque biológicamente seguimos compartiendo las mismas características anatómicas y digestivas. No importa si se adapta a lo que crees o no, es una realidad biológica que está ahí y seguirá existiendo en nuestra constitución física.

¿El ser humano es omnívoro?

Los que creen que el ser humano es Omnívoro, sentimos mucho si no les gusta mucho la idea, pero no. Y es que el ser humano es igual que los chimpancés. La base de la dieta de los primates son las frutas y las hojas, incluyen algunas raíces, troncos, nueces y en ocasiones insectos. Hay evidencia de caza de pequeños animales e incluso canibalismo, pero como siempre, son casos puntuales. Estes están relacionados con la demostración del poder ante depredadores o manadas con las que se enfrentan.

Algunos investigadores consideran que los simios o primates son Omnívoros por la “variedad” de su dieta. Lo que no consideran son las cantidades en las cuales éstos animales incluyen esta “variedad”, además de que está documentado que no son actitudes del día a día sino de ocasiones MUY CONCRETAS. Hoy en día, la frase “alimentación basada en …” se interpreta como sea menos como literalmente lo indica cada palabra.

Los Omnívoros, físicamente poseen las siguientes características: Caninos agudos, molares rugosos, mastican pero son capaces de triturar huesos. En cambio, los seres humanos como los simios, presentan: Caninos poco desarrollados, molares e incisivos fuertes. Incapaces de rasgar tejidos y triturar huesos.

El Intestino grueso del Omnívoro es de 8-10 veces el tamaño del tronco, pH estomacal fuertemente ácido y con un tránsito intestinal (digestión) de 6-10 h. El Intestino grueso de los seres humanos y de los simios ronda entre 15-20 veces el tamaño del tronco, pH estomacal ligeramente acido y un tránsito intestinal (digestión) de 18-20 h.

Relación tamaño y desarrollo del cerebro con nuestro consumo

Se cree también que el tamaño y desarrollo de nuestro cerebro se debe al consumo de carnes o cereales. Aunque hay estudios bastante recientes que demuestran lo contrario. Al igual que considerar que nuestra biología está hecha para estos productos sólo porque en la historia de la humanidad han existido períodos puntuales o de corta duración en comparación con la historia biológica de nuestra especie.

Seguimos sin tener las características fisiológicas para este tipo de productos, así como tampoco hemos desarrollado las enzimas digestivas o ph estomacal para dichos consumibles. Nuevamente, todas estas teorías son más de lo mismo, el cuerpo se mantiene con sus bases biológicas y es quien determina lo que necesita, no lo que se quiere creer.

Como ya te explicábamos antes desde una perspectiva fisiológica, ahora te lo exponemos de una forma muy sencilla y tangible, observando la naturaleza sin interpretar los fenómenos que en ella se presentan, de forma objetiva.

Esto es en lo que se han basado todas las ciencias puras. Son las bases del razonamiento científico que espalda hoy día gran parte de las cosas que hacemos.

«Selección natural»

En la naturaleza, aquellos seres que SI han sido diseñados para cazar y comerse a otros animales, aquellos que tienen dietas realmente variadas, suelen ser quienes completan el trabajo de la madre naturaleza, del ciclo de la vida. Los animales que generalmente se encargan de comerse a otros entran en lo que llamamos “selección natural”.

El guepardo o chita, el más veloz de todos los felinos Carnívoros por ejemplo, de cada 10 intentos 8 son desacertados, SOLO 2 INTENTOS son exitosos y por lo general son crías, animales viejos, enfermos, heridos o discapacitados.

Los osos, un animal realmente Omnívoro, come cualquier cosa A LO LARGO DEL AÑO, ya sean animales, carroña, raíces, insectos, frutas o plantas. Es decir, cualquier cosa sin importar el origen con la finalidad de conseguir engordar lo suficiente para sobrevivir el invierno.

Es decir, los animales diseñados para ello, lo hacen en formas que se alejan muchísimo de lo que nos han vendido hasta ahora. Esta idea de comer estos productos en la frecuencia y facilidad en la que lo hace la mayoría de las poblaciones occidentales es una situación irreal. No sólo antinatural para la especie humana, sino que además sobreexplota los recursos de la naturaleza.

Ciertamente, hay evidencias de que el ser humano consumió en algún momento músculos animales para sobrevivir. Al igual que se ha valido de los cereales y las leguminosas para mantenerse vivo en circunstancias arduas donde la comida no ha sido abundante o la variedad, desde el punto de vista anual, es limitada por efectos climáticos.

Comodidad en la alimentación

Como todos los animales, los seres humanos buscan la comodidad y facilidad con respecto a la alimentación, con lo cual se ha evidenciado que el ser humano se dedicaba más a la recolección que a la caza, debido al esfuerzo y gasto de energía que requiere.

Tampoco estos productos se han consumido por un periodo de tiempo prolongado en relación con el periodo en el cual la humanidad ha existido, pero sobre todo en comparación con el tiempo en el que el ser humano basó su ingesta, como sus primos, en frutas, hojas y algunas nueces y semillas.

De hecho, con respecto al consumo de animales gran parte de los estudios que apoyan esta tesis se centran en las épocas del paleolítico. En él el clima no permite recolección alguna pues fue un periodo de muchas glaciaciones y los desplazamientos eran limitados.

En la mayoría de zonas donde se encontraron vestigios, vivían hoy día como sabemos viven los esquimales. Sí, existen poblaciones actualmente en contextos geográficos que mantienen una alimentación bastante carnívora o incluyen la caza como práctica habitual.

Sin embargo, Fisiológicamente no hay mayor variación en sus cuerpos, intestinos, mandíbula y etc. En pro de este consumo, se mantienen, degeneran o sencillamente se extinguen. Nuevamente, son casos específicos y puntuales en condiciones igual de específicas y puntuales.

Al igual que el consumo de animales durante períodos más recientes como la edad media, no era ni una octava parte de lo que consume un occidental promedio. No hay que ir muy lejos, la matanza se realizaba a final de año o sólo en las fiestas importantes. El resto del año se comía de la huerta, algún huevo si habían gallinas y lácteos cuando la vaca tenía ternero. No todos tenían gallinas, no todos tenían ganado, era un “lujo”.

Aprovechamiento de los lácteos

Nuestro cuerpo es capaz de conseguir el “aprovechamiento” de los lácteos, sólo en nuestro período de lactancia, que dura aproximadamente 2 años cuando somos bebés, como en todos los animales. No es que seas intolerante a los lácteos, es que sencillamente no eres un bebe. Nuestro cuerpo tiene serias dificultades tratando de trabajar con las moléculas de calcio de un animal que nace pesando 45kg aprox y nuestros bebés humanos que llegan a los 4 kg al nacer. Somos los únicos seres vivientes en el planeta que beben leche después de creciditos y además de otra especie completamente diferente en todos los aspectos fisiológicos.

De la misma forma, no compartimos absolutamente ninguna característica con los animales que son graminidos, es decir, aquellos que comen cereales. Sí, tenemos muchísimos años dedicándonos a la agricultura y llevando una vida sedentaria. Pero nuevamente no es comparable al tiempo en el cual nuestros antepasados llevaban una alimentación natural para su biología y una vida nómada.

El Gluten, la avena, el maíz, el arroz o el centeno te caen pesado? Repites o te llenas de gases? Es que tu cuerpo no cuenta con las enzimas digestivas suficientes para realizar la digestión de los almidones. Sólo un 30% de su digestión es posible durante la masticación, gracias a la amilasa que ayuda mucho cuando los almidones están en nuestra boca y comienza el proceso del bolo alimenticio.

Después de este primer paso de la digestión, nuestro estómago se las ve complicadas y nuestros intestinos más aún, quienes tienen que lidiar con este bolo indigesto y mantenerlo durante semanas hasta poder sacar algo, lo cual intoxica nuestro organismo en su totalidad.

Ofrecer suficiente azúcar a tu cuerpo

Es habitual que si no le das suficientes azúcares a tu cuerpo, su combustible básico e indispensable, él va a buscar sacarlos de algún lado ya que el imperativo de la naturaleza es sobrevivir. Ahí es cuando entra el famoso porqué del consumo de los carbohidratos complejos y porqué los consideramos que son buenos aliados para sacar energía. Sin embargo, estas gastando un montón de energía digestiva para “obtener energía” teniendo a la mano la mejor calidad de azúcar y nutrientes, con el menor gasto de energía digestiva: la fruta.

Repetimos algo clave en este último párrafo. SI NO LE DAS A TU CUERPO EL COMBUSTIBLE QUE NECESITA, por la necesidad vital de sobrevivir, simplemente comas lo que comas él tratará de adaptarse con tal de mantenerse vivo.

Por eso es que si le das grasas y altas cantidades de proteínas, alimentos procesados, bollerías, almidones, entre otras cosas, igual te vas a mantener vivo pero, ¿a qué costo? Nuestra sociedad lo está dejando claro en las estadísticas de enfermedades cardiovasculares, autoinmunes, cáncer y otras enfermedades degenerativas, vamos que esto sólo es para empezar.

En el siguiente post sobre nutrición te explicaremos los factores psicoemocionales que acompañan estas desiciones alimentarias.

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