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Orientación Nutricional

Pero ¿Tengo Sed? Si, agua!

En el último post sobre orientación nutricional, hablábamos del estreñimiento y sus posibles causas. Entre las recomendaciones que hemos sugerido, esta el consumo de agua.

El agua, es un tema que generalmente trae consigo muchas variantes y polémicas.

Generalmente, hay importantes factores que deben de ser evaluados a la hora de “recomendar” una cantidad de agua. Un ejemplo: una persona que tiene un trabajo administrativo no necesita la misma cantidad de agua que una persona en constante movimiento.

Tampoco se toma en cuenta su género, su medio ambiente o la edad, un individuo de 70 años no es igual a un adolescente. Mujer u hombre necesitan diferentes cantidades de agua. Si se vive en Sevilla o en Vigo no hay los mismos requerimientos, hay que observar: humedad, temperatura ambiente, nivel de contaminación, etc.

Hoy día el consumo mínimo es de dos litros de agua. Algunos toman litro y medio, otros que entre más tomen mejor. Hay quienes creen que hay que vigilar el color de la orina, entre más transparente mejor.

Ahora bien, esto no solamente sobrecarga nuestros riñones sino que es una medida muy general. La mejor manera de medir cuáles son las cantidades que necesita una persona que siendo conscientes de las señales que el cuerpo envía por naturaleza: la sed.

Muchos “especialistas” afirman que esperar la sed es un síntoma de deshidratación, pero si el cuerpo no te pide agua ¿Por qué se la vas a dar? Es cierto que hoy día hay muchas personas que padecen deshidratación cronica y no pueden seguir esta medida. Esto se debe a que la base de su alimentación es la erronea y debe ajustarse para que su cuerpo retome su equilibrio.

El mecanismo más preciso que el cuerpo para pedir lo que necesita. Cuando tenemos ganas de orinar o de defecar atendemos a ello porque es lo que el cuerpo necesita. Si no tenemos señales físicas no nos obligamos a defecar u orinar, funciona igual con la cantidad de agua que necesitamos.

Al sentir sed, debemos darle al cuerpo lo que necesita, es decir, agua.

Ninguna otra bebida saciará esta necesidad biológica. El mejor agua que ha de satisfacer la sed es el agua pura, es decir, agua de muy baja mineralización. Esta debe estar a temperatura ambiente y sin tratamientos químicos, aditivos, colorantes o saborizantes.

Hemos de beber cuanta necesitemos hasta satisfacer esta necesidad. En caso de no disponer de esta agua realmente beneficiosa para nuestra salud y en sus mejores condiciones naturales, podemos aprovechar las ventajas que nos ofrece la naturaleza. “Beber” de uno de sus regalos, la fruta.

Por experiencia, podemos afirmar que una pieza de fruta madura y jugosa, será siempre la mejor opción cuando no se disponga de agua pura.

La planta se encargó de transformar los minerales inorgánicos en orgánicos y asimilables. Por ello, la fruta es alta en minerales biodisponibles y vitaminas, no tiene bacterias ni tratamientos químicos. No solo nos hidrata sino que además nos proporciona saciedad y energía.

Incluir una cantidad importante de frutas y verduras en la alimentación trae una menor necesidad de agua. También una mejor digestión y mucha energía.

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