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Terapia Manual

Reflexología podal, una quimera…

La reflexología podal es praticada en China, la India y Egipto desde hace unos 5 mil años.

En muchos países de tradición budista el carácter sagrado de los pies está claramente representado en multitud de esculturas. Además, aunque quede poca constancia de ello, las poblaciones primarias americanas consideraban los pies como un pilar sagrado del cuerpo.

Los dermatomas son áreas de piel que se conectan con órganos internos a través de un mismo segmento de médula espinal.

Durante el siglo XIX, en Estados Unidos, el Doctor William Fitzgerald se interesa por los dermatomas. Comprueba que masajeando ciertas partes del cuerpo se logran normalizar las funciones de algunos órganos vitales. Establece un mapa dividiendo el cuerpo humanos en diez zonas longitudinales de forma vertical y tres zonas transversales de forma horitzontal. Esto permite localizar con facilidad cada órgano y su proyección. Su método asienta las bases de la reflexología.

Años después, hacia 1930, la fisioterapeuta Eunice Ingham desarrolla un sistema obteniendo excelentes resultados. Realiza unos gráficos de los órganos del cuerpo reflejados en los pies y publica dos libros: “Historias que los pies pueden contar a través de la Reflexología” e “Historias que los pies han contado”.  Estas publicaciones difunden sus conocimientos para que puedan ser aplicados fácilmente en los hogares norteamericanos.

Esta metodología llega a Europa en los años 1970.

Luego de algunas décadas esta técnica llega a Europa. Sus principales representantes son:

– La reflexóloga Doreen Bayly (discípula de Eunice Ingham) populariza la técnica «no pain, no gain»  en Inglaterra.

– La enfermera y naturópata Hanne Marquardt en Alemania.

– En España Frederic Vinyes, médico y naturópata.

Es evidente la similitud de puntos de estimulación entre la medicina tradicional china,  la medicina ayurvédica y la reflexología occidental. Todas estas corrientes terapéuticas llegan a conclusiones muy similares sobre el funcionamiento del cuerpo humano.

En conclusión podemos decir que la función regularizadora de la reflexología es una excelente vía para alcanzar una mejor calidad de vida.