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Meditación

Caminando

Para poder lograr un buen desempeño físico, enfocándonos desde cualquier punto de vista, es necesario mantenernos activos, es decir, ejercitarnos ya que somos seres de movimiento. Nuestra naturaleza no nos dicta estar en reposo más de las 8-10 horas en las que descansamos o reposamos dado que antiguamente no poseíamos todas las comodidades necesarias e innecesarias que tenemos hoy día. Gran parte del tiempo estábamos activos buscando nuestros alimentos, agua y refugio, por ende, caminábamos grandes distancias al igual que la mayoría del tiempo estábamos desarrollando cualquier actividad recreativa.

Con los cambios que hoy día han surgido gracias al «desarrollo» de la era industrial como los medios de transporte, hemos reducido de forma importante nuestra actividad física, también la serie de empleos creados por la misma industria y las instituciones burocráticas que en su mayoría nos mantienen constantemente en reposo, entiéndase por permanecer sentados. Gran parte de los trabajos que muchos desempeñan actualmente son frente a ordenadores o aquellos estáticos chequeando el desempeño de una maquinaria.

Es sumamente importante activar nuestro cuerpo no solo por los beneficios físicos que esto proporciona, sino también porque aquellos que pasan mucho tiempo en reposo adormecen la capacidad de cuestionarse y caen en la “costumbre”, en lo “normal”. Lamentablemente, nos hundimos en lo que las industrias o instituciones con “poder” desean, ciudadanos adormecidos para evitar cualquier indicio de “rebeldía” contra nuestro “sistema”.

Una buena manera de “salir” de este letargo es la actividad física pues está fuertemente relacionada con la mental. Solo algunos acostumbran las prácticas de la meditación, ya sea porque hacen actividades que lo promueven como el yoga, taichí, reiki, entre otros o porque han adquirido este habito gracias a su cultura o religión. Lo ideal siempre es practicar estas actividades que nos conectan con nuestro “yo” y sobre todo con nuestro entorno, pero también existe la opción de la caminata.

Para quienes se les dificulta adoptar posturas meditativas o practicar actividades que promuevan esta valiosa herramienta, concentrarse o calmando la mente, la caminata es muy eficiente para lograr estos estados pues es una actividad en la que se controla la respiración a un ritmo que permite resistir la exigencia del ejercicio, requiere mucha concentración y en consecuencia la mente esta serena la mayor parte del proceso.

La caminata no solo genera quietud en la mente para aquellos que se enfocan en este punto de concentración, además produce una sensación de bienestar físico al ser concluida, también genera una intensa percepción de lo que nos rodea y de las reacciones del mismo cuerpo permitiéndonos estar mucho más atentos a la VIDA, despertando en nosotros un equilibrio. En general, cualquier actividad cardiovascular permite estos «estados meditativos», sin embargo, es la caminata la que es considerada de esta forma por muchas culturas.< Como todas las practicas, estas deben ser canalizadas con intenciones, es decir, hacer una especie de dedicatoria a lo que queremos obtener con ellas para así enfocarnos mucho mejor en el resultado de las mismas. Muchos dedicamos estos momentos a nuestro cuerpo, sin embargo, sería aún más beneficioso el dedicarlo a ambos elementos e incluir oraciones hacia aquello en lo que creemos o amamos. Siempre es preferible más de media hora al día ya que solo después de cumplir este tiempo el cuerpo es favorecido, en consecuencia la mente se sintoniza para despertar.