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Meditación

Vida

¡Qué regalo se nos ha sido otorgado! Estamos vivos, sea cual sea la dificultad física que podamos presentar seguimos siendo seres funcionales, somos increíblemente afortunados. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta de este regalo, vivimos tan «ocupados» que no nos percatamos de la suerte que hemos tenido. Cada mañana generalmente, nos levantamos de la cama, vamos al baño, comemos, nos vestimos y salimos a nuestros «trabajos» pues hay que ganarnos «la vida».

Muy pocas personas se toman un momento para DESPERTAR y agradecer que están vivos, que pueden ser otro día más, otra oportunidad para disfrutar del tiempo que se nos ha dado, esas 24 horas que nuevamente han sido otorgadas. Unos pocos se toman el tiempo de agradecer que se pudo dormir en una cama cómoda, tener un sueño reparador y estar bajo un techo que protegiese del clima y otras cosas que pudiesen dañarle si no tuviese refugio y descanso.

Solo algunos alaban el agua potable que tenemos justo al levantarnos de la cama, fresca y pura para ser bebida o utilizada cuando lo requerimos, y más aún muy pocas personas valoran cada gota, sin desperdiciar ni una sola de este liquido de la vida. Cada vez menos personas después de cada paso que dan hasta llegar a la cocina agradecen poder caminar, tener su comida garantizada para cuando el hambre aparezca y poder disponer de las cantidades y variedades que apetezcan.

Una minoría agradece tener suficiente con que vestir y con que abrigarse durante el día o durante la noche sea cual sea el clima que pudiese afectarles. Contados son aquellos que agradecen algo de esto antes de salir de sus casas, sin notar lo afortunados que son por todo eso que poseen. Todas esas comodidades asumidas como normales, como cotidianas, como un hecho.

Una gran parte de la población mundial, tiene estas comodidades y muchas otras cosas más que realmente son innecesarias, continúan adquiriendo cosas obsoletas como si eso fuese a saciar su vida. Una mayor parte de la población mundial tiene estas comodidades pero añoran más materia obsoleta sin siquiera agradecer las que ya poseen y mucho menos agradecen el hecho de estar vivos. Un sin número de la población mundial está luchando por mantener lo único que realmente vale la pena, con o sin comodidades, muchos solo quieren permanecer vivos.

¿Será cierta aquella configuración del «sueño americano» que rige gran parte del planeta actualmente?

Debido a la globalización, una de las culturas más aceptadas ha sido la cultura americana, haciendo referencia a los Estados Unidos como modelo. Con esta cultura han venido de la mano el idioma, costumbres como fiestas o celebraciones, alimentos y sobre todo modo de «vida». Muy sencilla es esta idea, una casa grande con todas las «comodidades», todos los aparatos de última generación, comida hasta para malgastar, un animal (cual accesorio), una familia, la mejor ropa, los mejores carros, la piscina, la barbacoa y pare de contar la cantidad de materia obsoleta que acompaña este sueño.

Es cierto que es una manera demasiado cómoda de sobrellevar la existencia en este planeta, pero contrariamente a eso se ha deformado, en realidad, todo lo que podría ser lo esencial. Este sueño americano está lleno de lujos y materia inútil que solo ha causado una sociedad materialista y sumamente inconforme. Los «países de primer mundo» han garantizado que esta idea sea digerida y procesada una y otra vez por nuestro subconsciente a través de los medios audiovisuales. Es una idea que no solo se vende en estos países sino también en el resto del planeta, siendo estas localidades un faro para todos aquellos que no han alcanzado el «desarrollo».

Las poblaciones debemos notar que nada de estos lujos son necesarios, realmente los vacíos que esta sociedad materialista ha creado en muchos de nosotros son atroces y llenarlos con objetos no va a saciar el monstruo que hemos creado. Las masas estas sedientas de materia obsoleta y las grandes industrias al fin ven los frutos de cada comercial en cualquier medio audiovisual que tanto repitieron a través de los años. Esta es la «vida» que hemos asumido hasta ahora.

Es doloroso ver que esa manera de llevar la «vida» está acabando con la verdadera vida. Cada uno de nosotros ha contribuido de una manera u otra a este punto alarmante de destrucción del medio que nos rodea. Se puede «vivir» con comodidades pero no se puede seguir viviendo con el exceso, debemos pensar no solo en nuestras “necesidades” sino en todos aquellos con quienes convivimos que siempre han de ser afectados.

La vida no está detrás de un televisor, ni detrás de un teléfono móvil u ordenador. Esta no se va a disfrutar mejor si se tiene el más rápido vehículo del mercado o el último gadget. Mucho menos se ha de disfrutar más si se tiene un jet privado o se va a las mejores y más costosas fiestas con la más ostentosa ropa. Esto no permitirá ser más feliz o por lo menos esa «felicidad» es momentánea, cada vez ha de volver esa sensación de vacio para ser llenada con todos esos excesos que no van a satisfacer jamás lo que realmente nos hace falta.

La existencia está lejos de reflejarse en cualquier invento que hemos creado. Cada cosa que establece el ser humano trata de recrearla pero cada vez lo logra menos, se aleja más y por ende nosotros nos desconectamos de ella. Debemos notar que nuestra manera de coexistir está evitando que disfrutemos de la misma como realmente ha de ser concebida.

Nosotros mismos y todo aquello que nos rodea es vida, es así de sencillo. Para muchos os parecerá absurdo, para otros estas palabras les podrán a pensar. Sin embargo, no hay ningún detalle que llene más de gozo esta existencia que aquel que es tan sencillo y simple que descubres en él una gratitud inmensa que no cabe en el pecho y nos hace amar el todo sin explicación alguna.

La vida es oírte respirar, sentir las pulsaciones de tu cuerpo, los vellos erizarse, el viento rozar los cabellos o los pequeños vellos de las mejillas, el rozar de los labios sobre la piel, amar tan fuerte que no se contienen las lagrimas, sentir el latido del corazón. Asi como también esta es más palpable al sentir el silencio y la calma de la naturaleza, observar la danza de las copas de los arboles cuando el viento nos arrulla y ver como el sol atraviesa sus hojas y su calor abraza nuesta cara, admirar el cielo azul y los destellos en las nubes, observar detalladamente una flor y ver cuan perfecta es tal como ha sido creada. Simples instantes, deliciosos momentos de vida que nos hacen DESPERTAR.